miércoles, 17 de febrero de 2010

El Objetivo: la Unidad. Lo relevante, cómo conseguirla

.

Una de las grandes carencias de la hermandad en los últimos tiempos, responsable en parte de la situación actual, ha sido la unión de los hermanos; de estos entre sí, de estos con la junta de gobierno y de los miembros de la junta de gobierno con ellos mismos. La falta de unidad puede tener muchas causas: falta de entendimiento, suma de viejas rencillas, conflicto generacional, crisis del modelo tradicional, egoísmos, envidias, protagonismos… pero lo realmente grave es el poco tiempo o interés que todos hemos puesto en buscar soluciones adecuadas a este problema, que hemos estado engordando durante años en vez de atajarlo de forma seria. Suele pasar que cuando no se remedian los males en su momento, por dejadez, cobardía o incompetencia, la situación termina siendo insostenible y estalla. Entonces el remedio es mucho más complejo y sangrante. En estas estamos.

Hacía ya algún tiempo que algunos se habían dado cuenta de cómo estaban las cosas e incluso venían avisando de su gravedad y desenlace, pero nadie se lo creyó hasta ahora. Ver para creer, que dice el refrán, y vaya si llevamos visto en los últimos meses situaciones y comportamientos que nos han dejado atónitos y que han desnudado de verdad a personas cercanas y queridas, mostrándonos su cara más oscura: nunca se conoce a las personas del todo.

Hemos visto personas cobardes que se esconden detrás de seudónimos para difamar de sus hermanos; personas mediocres elevadas a la categoría de dirigente; personas falsas que lo mismo te dicen blanco que negro o que te quieren hacer ver, lo blanco, negro; personas ordinarias, chabacanas y chismosas, que nos tenían engañados bajo la capita de buenos o de “señores/as”. Hemos visto a “pastoreños” echar tierra encima a la hermandad con el único propósito de desprestigiar a otros, inventando las patrañas más absurdas que podíamos escuchar y afanándose sin pudor por meter miedo y hacer creer a la gente más “manejable”, ridículas conjeturas. Incluso asumiendo tesis y expresiones “candiles” con las que se ha atacado a nuestra corporación o a alguno de sus miembros más destacados, algo absolutamente detestable. Y también los que por seguir estando son capaces de cualquier cosa, de comulgar con ruedas de molino, de justificar lo injustificable.

Hemos sabido de quienes, para lavar su imagen, después de haber sido ellos los verdaderos responsables, nos han señalado y culpado, acusándonos de cuestiones en las que no teníamos la más mínima responsabilidad. Y a los mismos que vimos durante seis años insultarse, criticarse y odiarse en definitiva, los vemos ahora con asombro unirse interesadamente, haciendo causa común de la revancha.

No dar la cara con valentía y dedicarse por detrás a sembrar la maldita cizaña de las insinuaciones y de las dudas maliciosas ha contribuido igualmente y sobremanera a que estemos sufriendo esta situación, y también en esto hay culpables muy concretos.

A muchos pastoreños, por suerte, no les han pasado desapercibidas estas actitudes, ni estos movimientos extraños de los últimos meses y aun años. Pero todavía hay personas que permanecen ajenas a la verdad de lo ocurrido y siguen equivocándose de culpables, dejándose llevar de un resentimiento irracional que no se fundamenta en ningún motivo real ni justificado.
Así, es evidente, no se construye la unidad. Desconfíen en este sentido de los que mantienen estas actitudes y no esperen de ellos más que simples apaños, como los que estamos viendo que son pan para hoy y fuente futura de conflictos y desunión. Por eso, proponerse ahora como adalid de la unidad con las manos vacías, sin una serie de medidas dirigidas a conseguirla, sin cohesión interna, y desde el revanchismo que en estos momentos justifica sospechosos enlaces, es vender humo e incidir más en el problema.

No basta con la voluntad ni con las palabras, más que nunca hace falta interés, talento y valentía y grandes dosis de humildad y de tragarse el orgullo en muchas ocasiones: saludar (qué menos) y no retirar la palabra a nadie mientras se despelleja por detrás, conducta infantil y pueblerina. Para edificar una hermandad unida hace falta un proyecto ambicioso que persiga la verdadera unidad y unas actitudes personales, principalmente de los miembros de la Junta de Gobierno, que ciertamente unidos, como una piña, favorezcan el buen entendimiento y la confianza con los hermanos. Como en una familia, la unión de la cabeza favorece la de los demás miembros.
En este sentido, la candidatura encabezada por Antonio J. Castaño, a la que me enorgullece pertenecer, lleva meses trabajando para hacer realidad, y ahí están ya los primeros resultados, un proyecto ambicioso de unión que no sólo se quede en las palabras. Ahí están las propuestas que contribuirán, si todos ponemos de nuestra parte, a hacer realidad este sueño:
- La unión y la confianza entre los componentes de la Junta de Gobierno, y unas metas y proyectos comunes que los hagan caminar todos en el mismo sentido.
- Que la actitud de servicio, atención y amabilidad sean constantes en la labor de los miembros de Junta y hermanos con algún cargo de responsabilidad.
- La apertura de la hermandad a todos los hermanos. Que todos los que lo deseen se impliquen en la vida de la hermandad, que tengan su sitio, su responsabilidad y puedan desempeñar las tareas que mejor sepan hacer. En este sentido la creación de grupos sólidos de colaboradores y equipos de auxiliares dará magníficos resultados.
- Que las grandes decisiones se aprueben democráticamente y sean respetadas y asimiladas por todos.
- Que no se actúe ni se gobierne nunca jamás desde el revanchismo o la venganza, sino desde la igualdad de los iguales y atendiendo siempre al bien y a los fines de la institución antes que a los intereses y protagonismos personales.
- Que se refuerce la comunicación y cohesión entre la Junta y los hermanos mediante los horarios de atención en la casa hermandad, reuniones periódicas, convivencias anuales…
- Ilusionar a los hermanos con grandes proyectos colectivos, trazar altas metas, donde todos contribuyamos y trabajemos, codo con codo, en la medida de nuestras posibilidades, como la gran obra de ampliación del santuario y celebración del 50 aniversario del mismo, que tenemos entre los proyectos de futuro.
- Olvidarnos definitivamente de todas las rencillas y rencores pasados y construir en positivo y desde cero en algunos casos si hace falta, el futuro ilusiónate que está por llegar, que está en nuestras manos, en las de todos.

Nadie sobra, ni ha sobrado nunca en nuestro proyecto, quien así lo piense se equivoca. Todos tienen aquí su sitio y nadie debe sentirse desplazado. Encomendamos, por último, esta unión y esta hermandad que todos deseamos, a Dios y a la intercesión y desvelos de la Divina Pastora. De esta forma, y si hacemos nuestra su santa voluntad, a nadie le quepa la menor duda que lo conseguiremos.

¡¡VIVA LA PASTORA DIVINA!!
¡¡VIVA LA HERMANDAD PASTOREÑA!!

Luis Manuel López Hernández
Diputado Mayor de Gobierno y Cultos y candidato al mismo cargo
.

6 comentarios:

juan.gf dijo...

tu artículo, como es de esperar de tí:claro, sensato, valiente. Creo que entre todos lo conseguiremos. Gracias por tu dedicación incansable a este nuestro gran proyecto.

Anónimo dijo...

Muy acertada tu reflexión cuando dices que en este proyecto no sobra nadie, y que todos tenemos nuestro sitio. Hay que ser sensatos para reconocer las limitaciones que cada uno tenemos, y así todo será más fácil. En esta línea, el día 22 hay que comenzar a trabajar por la unión en nuestra Hermandad.

Anónimo dijo...

tu artículo me parece un ejercicio de sencillez y humildad, anteponiendo el bien de nuestra Hermandad por encima de todo. En las grandes personas no deben faltar estas cualidades.

Anónimo dijo...

tu artículo me parece un ejercicio de sencillez y humildad, anteponiendo el bien y la unión de nuestra hermandad por encima de cuestiones personales. En las grandes personas no pueden faltar estas cualidades.

Anónimo dijo...

Muy clarificador este articulo de Luis sobre la situación actual de la hermandad. Aunque esta escrito hace más de un año tiene una gran actualidad. Haber si se toma nota de una vez por parte de los responsables y se ponen los medios para conseguir la unidad.

Anónimo dijo...

Tres años despues, aun tiene vigencia este articulo, aun no han dado quienes tienen la obligación y el deber, para solucionar esto, si otros pastoreños como los del coro con sus directores y Melotón a la cabeza, cuyo ejemplo nos sirve a todos los pastoreños y deberiamos ponerlo en practica. Felicidades Luis por tu talento artistico y por tu gran valentia para hacer publico lo que muchos pensamos y no nos atrevemos a decir, porque ya sabemos las replesarias que toman con uno los de siempre, los que no le interesa que la hermandad crezca. Sigue así tu, y todos los que formabais tan gran candidatura porque dais un gran ejemplo de educación, de respeto, y de querer de verdad a la Pastora, porque desde fuera del gobierno estais haciendo mucho. Viva la Pastora Divina.