Mostrando entradas con la etiqueta Hemeroteca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hemeroteca. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de enero de 2016

1960: Su primera Romería


Bendición de una Ermita en Cantillana, en el sitio de Los Pajares, dedicada a la Divina Pastora.

No le resulta fácil al autor la elección de los acontecimientos a relatar en su sección de nuestra revista decana, que este año alcanza, felizmente, su quinto número y en la que la objetividad y el rigor histórico siguen teniendo su mejor baluarte. Muchos, variados y trascendentales han sido los que han jalonado desde su fundación la ya larga trayectoria y antigua historia de nuestra hermandad.

Una hermandad que nunca tuvo que recurrir a ridículas y falsas conexiones para ennoblecer sus orígenes y para impregnarse de una solera y de una antigüedad que sólo a la Historia con mayúsculas le está permitido conceder. Nuestra hermandad siempre tuvo muy claras sus raíces, sin necesidad de engrandecimientos foráneos y advenedizos. Antigua hermandad precursora e inimitable modelo de otras, siempre se mantuvo fiel a la advocación y a la imagen titular de su Divina Pastora, a la que esta vez no la acompaño de ningún calificativo, porque al autor le resulta ya imposible expresar por medio de la palabra escrita lo que llega a sentir y, como él cualquier pastoreño, ante la contemplación de nuestra entrañable Pastora. Sentimiento que sólo puede ser vivido y entendido cuando es heredado de unos mayores que siempre, y por encima de todo, se mantuvieron fieles a Ella, a la que perpetuamente consideraron su más preciado tesoro. La amaron y la sintieron como nadie y nunca les agradeceremos lo suficiente tantísima fidelidad.

¡Qué orgullosos debemos sentirnos de nuestros mayores, de ser pastoreños y de tener la Pastora que tenemos!

Sólo así se pueden entender los interminables chillidos que daba Ana Valverde Sánchez (la entrañable Anita la Clariana) cuando la tenía delante.

La Divina Pastora por primera vez en la historia
en una carreta de plata, 30 de Septiembre de 1960.
En los últimos artículos me he dejado arrastrar por la lejanía del tiempo, rememorando junto a generaciones pasadas momentos otrora vividos.
Esta vez, el camino trazado por la emoción y el júbilo que me produce el sólo hecho de pensar que la Virgen visitará de nuevo su santuario, me conduce inevitablemente hacia las ya doradas hojas de nuestra vieja hemeroteca en la que se halla impreso en letras de oro uno de los más felices episodios vividos por nuestra hermandad, y que no es otro que la primera visita de la Virgen a su ermita con motivo de su bendición e inauguración.

Quiero dedicar este artículo, muy cariñosamente, a todos los pastoreños que, con su esfuerzo e ilusión, hicieron posible la construcción de nuestra preciosa ermita y recordar a los que nunca pudieron ni imaginar a su idolatrada Pastora camino de una blanca ermita enmedio de centenarios olivares, a la que llegaba, más Pastora y más Zagala que nunca, cobijada bajo el palio de su campera carreta, después de atravesar los campos y riberas cantillaneros.

Son varios los periódicos que recogen los hechos que nos ocupan, caso de El Correo de Andalucía y ABC. A éstos hay que añadir la retransmisión realizada por la emisora de Sevilla de Radio Nacional de España. A través de todos ellos reviviremos el ambiente de aquel 30 de septiembre de 1960.
Siguiendo al locutor José Luis López Murcia, de los equipos de Radio Nacional de España que realizaron la retransmisión mencionada, sabemos que el día amaneció lluvioso, con un cielo plomizo:
“Desde nuestra salida de Sevilla, una cortina de agua nos impedía la visión clara de este paisaje vario, distinto, que el camino nos brinda. Los últimos alcores y la cercanía de los ríos nos ha ido descubriendo esta Cantillana, esperada y ansiada, que nos guarda la promesa hecha realidad de su devoción por la Divina Pastora, de la que tanto y tanto nos habían hablado y cuyo recuerdo ha quedado pequeño ante la verdad inconmensurable y única que, en esta mañana, hemos empezado a vivir junto a estos cantillaneros que sienten, piensan y viven sólo por, para y en la gracia de ésta su Virgen pequeña, bonita y dulce, primor de primores, Pastora Divina de las Almas y protección de éstos sus hijos que a Ella dedicaron generaciones y generaciones y cuyo amor es tan hereditario como la propia sangre.
Firmemente creemos que este amor desbordado, con locura, ha obrado hoy el milagro de hacer que el cielo quede despejado de nubes y estas primeras aguas otoñales hayan huido. Dejando paso a un día casi caluroso y radiante".

La Divina Pastora saliendo de la Iglesia Parroquial la mañana de aquella romería.
Para bendecir e inaugurar la ermita asistió el, por entonces, obispo auxiliar de la Archidiócesis de Sevilla. José Maria Cirarda Lachiondo. Fue recibido a las nueve y media de la mañana por las autoridades locales y representación de la hermandad en el término municipal. concretamente en el salto de aguas. Acompañado de grupos de jinetes y amazonas entro en el pueblo y, tras descender del automovil en la Puerta de Malara, fue conducido en coche de caballos hasta la misma puerta de la iglesia.

Para siempre se le quedaron grabados al señor obispo los momentos vividos en Cantillana junto a su Pastora. Y de ello dejo constancia en la inolvidable conversacion mantenida con el autor en la sierra madrileña, en julio de 1984. Al oir el nombre de Cantillana, después de veinticuatro años, no ceso de derramar elogios y piropos a su Pastora, ensalzando su belleza y su hermosura: “No he llegado a ver nunca Virgen tan llena de finura y de gracia [...] y tanto fervor y entusiasmo".

También recordó que fue la primera fiesta andaluza a la que asistió y donde vio por primera vez a jóvenes ataviados con los trajes típicos de nuestra región. Este emocionado encuentro hizo que el autor rememorara desde la distancia la estrofa de nuestra antigua sevillana:

Dijo el obispo
Pastora Como ésta
yo nunca he visto
"

Don José Maria Cirarda acabo siendo obispo de Pamplona, y desde allí volvió de nuevo a Cantillana para predicar los cultos del triduo de mayo de 1996.
Tras la llegada del prelado a la iglesia, se procedió a iniciar el traslado de la Virgen, en brazos de sus hijos, hasta la carreta de plata que, desde hacia algunos años (1956) y hasta el estreno de la nuestra en 1961, nos cedía la Hermandad del Rocío del Salvador de Sevilla por mediación del pastoreño Manuel Espinosa Duran, muy amigo del, por entonces, hermano mayor de la citada Hermandad del Rocío, José María Doménech, Esta carreta, me contaba José Pérez Zamora —mi inolvidable y pastoreñisimo tío Pepe— era trasladada desde Sevilla tirada por mulos al mando de Antonio Daza Barba “el Mancebo”, al que acompañaban algunos miembros de la hermandad, como los hermanos Villarreal o el propio informante. Venía totalmente protegida por una funda de lienzo y en alguna ocasión, por el asombro de las bestias, llegaron a temer por la integridad de la misma. Dicha carreta fue vendida a la hermandad de Santa María del Alcor del Viso.
Histórica entrada de la Divina Pastora en su Santuario por primera vez.

Y la comitiva se puso en marcha, Iba presidida por el señor obispo delante de la carreta, que aparecía semicubierta por una Iona ante el riesgo de lluvia, y a la que seguían numerosas carretas de papelillos. Tras recorrer el corazón del pueblo se dirigió hacia el santuario, obra del arquitecto Aurelio Gómez Millán y costeado exclusivamente por las aportaciones de los hermanos y devotos de esta hermandad, quienes llegaron a organizar la recordada Fiesta del ladrillo en la que cada uno, según sus posibilidades, aportaba cuantos podía.

La ermita fue erigida en la finca denominada Olivar de Lapola, en el sitio conocido por Los Pajares, terrenos donados por Concepción López Santolalla. El dia 30 de septiembre de 1956, coincidiendo con la romería, se colocó la primera piedra. Para tal ocasión fue llevado desde la parroquial el simpecado de la Divina Pastora. Oficio la ceremonia José Sebastián y Bandaran, canónigo hispalense que, siguiendo el ritual romano, bendijo la primera piedra.

Una vez en la ermita, la Virgen fue bajada de la carreta por sus hermanos que, con el mayor de los cuidados. La colocaron en el altar mayor sobre una peana cubierta de damasco rojo. Desde donde presidio la santa misa oficiada por el señor obispo -y concelebrada por numerosos sacerdotes, a los que ayudaron los jóvenes Antonio Solís y Ricardo Laguillo, ataviados con traje corto- y de cuya platica extraemos algunos párrafos:

Qué hermosa es esta advocación de la Divina Pastora! Era absolutamente necesaria en la devoción popular. Jesús gusto de decir que El era el Buen Pastor, tanto y tanto, que la primera advocación, a la que los primeros cristianos rindieron culto, del Señor, fue precisamente bajo esta imagen del Buen Pastor con la oveja sobre los hombros. Justo era y necesario que la Virgen tuviera también una advocación de la Divina Pastora, porque lo es de verdad, de todas nuestras vidas”.
A estos actos asistieron las autoridades locales, representaciones de las hermandades de Ntra. Sra. de la Soledad, Patrona de nuestra villa y de Ntra. Sra. de la Asunción de Cantillana, así como de otras hermandades sevillanas de la Divina Pastora y religiosos de la Orden Capuchina, entre ellos nuestro añorado padre Claudio de Trigueros.

Más tarde, tuvo lugar el besamanos de la Virgen que, bajada al presbiterio, recibió el respeto de miles de devotos. Siguiendo la retransmisión radiofónica podemos vivir el ambiente festivo:
“Terminado el solemnïsimo acto religioso. los romeros se reúnen en fraternales grupos., extendiéndose por los contornos del santuario, cobijándose del sol que a estas horas ya abrasa como en pleno verano, bajo los olivos y en el interior de las múltiples casetas que han sido levantadas frente al santuario, donde se cantaban sevillanas tradicionales:
Monseñor Cirarda Lachiondo, Obispo auxiliar
de Sevilla, bendijo la Ermita de la Divina Pastora.

Es morenita la Pastora Divina,
y de la España entera la más bonita.

De Cantillana estrellita, y lucero
de la mañana.

Y yo la quiero más que a mi propia vida,
por ella muero.

Una rosa entreabierta por la mañana,
parece la Pastora de Cantillana
y por la tarde,

una vara de nardo
cuando se abre.

Monseñor Cirarda y las representaciones oficiales fueron atendidas por la hermandad en la casa del Huerto Teruel, propiedad de la familia Sáenz de Tejada, cuyas salas fueron habilitadas y exomadas para la ocasión con colgaduras rojas de damasco y con un cuadro de la Divina Pastora. obra del pintor sevillano Juan Antonio Rodríguez, cedido por los señores Morejón Oliveros.

Y casi al anochecer, el regreso a su templo parroquial, que tuvo el mismo exponente de devoción, formando toda la hermandad con la medalla del Redil sobre el pecho, ensartada en el cordón de seda trenzado en blanco y celeste, colores de siempre de la hermandad pastoreña, que ya utilizaba desde su fundación a principios del siglo XVIII. Uso que siempre realizó con mesura y discreción aplicándolos sólo en los lugares y enseres dignos de ellos.

Tras un triunfal recibimiento en su pueblo, la entrada en la iglesia parroquial de la Divina Pastora de las Almas fue apoteósica. La Virgen fue depositada en su camarín y, después del canto de la solemne salve, continuó en besamanos. Como colofón, una exhibición de fuegos artificiales ponía broche de oro a tan excepcional jornada.

De por vida quedó grabado este día en la memoria colectiva pastoreña. Marcó un antes y un después para una romería indiscutiblemente única, con su propio estilo e idiosincrasia. un espectáculo de luz y de color en el que se suceden los más bellos momentos y escenas de una estética irrepetible. Sin embargo, todo queda eclipsado por el incontenible entusiasmo de los pastoreños ante la delicada y exquisita hermosura de su Pastora amada y por el delirante fervor que le demuestran sus devotos hijos.

Y en horas de despedida, el autor también lo hace, esta vez, desde la inquietud y el desasosiego que le produce la emoción al sentir que ya sólo son días, horas las que faltan para volver a verla, posada majestuosa sobre su carreta de plata —“¡Ay, que preciosa resulta la Pastora en su carroza¡ "—. Después de cinco largos años que, tan ansiado momento, Hizo interminables.

Basilio Pérez Camacho (q.e.p.d.)


miércoles, 21 de agosto de 2013

El primer programa de las fiestas pastoreñas que se conserva


Precisamente hace 150 años en el presente 2013 de la edición del programa de las fiestas pastoreñas que enmarcado en la casa-hermandad, nos da una idea de cómo se desarrollaban en la mitad del siglo XIX las fiestas en honor de la Divina Pastora. Se trata del primer programa de las fiestas que se conserva, este tipo de folletos se editaban todos los años informando a los vecinos de los cultos y festejos a celebrar.
Este cartel o convocatoria de cultos cuenta con una bella orla alrededor del texto que acertadamente fue recuperada para la convocatoria de los cultos de Septiembre hace unos años, aunando bajo este diseño la historia y el presente de unas fiestas donde la devoción del pueblo por su Divina Pastora se ha mantenido firme y pujante.
En las fiestas de 1863, destacar que daba comienzo el siete de septiembre con la novena que comenzaba a las siete de la tarde y en la que ya se cantaban coplas en honor de la Divina Pastora por un coro de hermanas aficionadas al canto. Igualmente tanto en la novena como en la Función del día de la Virgen participaba una escogida orquesta que solemnizaba estos cultos. A la puerta del templo se encargara de tocar escogidas piezas la banda de aficionados filarmónicos que tanto distingue a esta Villa con sus adelantos.
El día 8 de septiembre, fiesta principal en honor de la Divina Pastora, la función solemne tenía lugar a las ocho de la mañana, aquel año corrió el panegírico a cargo del P. Narciso Doyague de la Compañía de Jesús. A diferencia de la actualidad, la procesión triunfal de la Divina Pastora comenzaba a las seis de la tarde, y sin perjuicio de que al caer la noche alumbrase la carrera infinidad de luces y bengalas. Cuatro grandes arcos de triunfo exornaban la carrera y se encendían todos los días de la novena para alumbrar a los fieles cuando se encaminaban al Templo.
Al finalizar la procesión tenía lugar un vistoso castillo de fuegos artificiales dirigido por el acreditado artista pirotécnico Don Manuel Martínez de Pinillos. A continuación en el programa se desglosa el contenido del espectáculo destacando como noveno punto: “En el ultimo cuerpo se leerá con luces de colores Viva la Divina Pastora siguiendo otros fuegos de mucha vista”.
A las doce la noche tenía lugar un escogido baile de sociedad en la que estaban convidadas cuantas personas notables contiene este vecindario y buen numero de foráneos que se prometen favorecerle con su presencia.
Los siguientes días continuará la novena con el mismo celo cristiano y entusiasmo que caracteriza a este pueblo, y durante la misma la bellísima Imagen de la Divina Pastora estará en el hermosos risco con infinidad de ovejas amedrentadas por serpientes y lobos, multitud de objetos propios del lugar como prados matizados, aparentes arroyuelos y peñas cubiertas de musgos, y por ultimo varios pajarillos que murmullaran musicalmente.

Curiosa la descripción de nuestro simpar Risco, que ya constituía en aquella lejana fecha uno de los atractivos principales de nuestras fiestas mayores, llama la atención la presencia de pajarillos. Estos eran colocados en jaulas en el interior del risco y con su sonido aportaba aun más naturalidad a este escenario bucólico. Finalmente se menciona que los días primero y último de novena para realzar estos cultos se contó con la presencia del Pro. Don Francisco de P. Sánchez y del Pro. Don Nicolás de Lora, Mercedario.

miércoles, 16 de enero de 2013

1987: El año de la Beatificación del Cardenal Spínola.



Como ya adelantaba en el artículo publicado en el número anterior, en el que hacía una remembranza del mismo año que protagoniza el presente, aunque desde un punto de vista más vivencial, si por algo debe ser recordado 1987 es, sobre todo, porque en él se produjo un acto especialmente festejado  en nuestra hermandad, como fue la Beatificación de D. Marcelo Spínola y Maestre, de la que se cumplen ahora veinticinco años y a la que dedicaré íntegramente el texto siguiente, dada la importancia y la magnitud que adquirió en la prensa del momento. Fue tanta la repercusión mediática, tanto a nivel nacional como internacional, que, tras una búsqueda más extensa, he tenido que realizar una selección para centrarme de manera prioritaria en los dos principales periódicos de la provincia: ABC y El Correo de Andalucía y he considerado el orden cronológico de los eventos como la mejor forma de trasladar, de una manera agrupada, las distintas noticias y acontecimientos que fueron publicando, para dejar constancia de los hechos de una manera más organizada y contenida. Debo confesar que no ha sido tarea fácil pues el número de referencias ha superado ampliamente las doscientas, de ahí que tampoco se pueda ofrecer una relación bibliográfica pormenorizada de las mismas, por imposibilidad del espacio destinado a esta sección.

                Las crónicas sobre la beatificación de D. Marcelo comienzan a producirse, no obstante y de una forma consistente, con anterioridad. Ya el 2 de agosto de 1981, Gloria Gamito publicaba en ABC (1) un magnífico y extenso reportaje bajo un expresivo y contundente título: «Sevilla los quiere santos», en el que incluye al cardenal Spínola en una relación de personajes muy queridos en la ciudad, integrada por Sor Ángela de la Cruz,  D. Miguel de Mañara, fundador  de la  Hermandad de la Santa Caridad - en la que ingresó también Spínola en 1880 (2) -, el Padre Tarín, jesuita al que apodaban «Perpetuo Trajín» por su incansable servicio a los más necesitados y del que el propio Spínola dijo: «A Francisco Tarín no lo canonizarán los padres de la Compañía, lo canonizarán los pueblos» y Madre Dolores Márquez. Esta religiosa, fundadora de las Filipenses Hijas de María Dolorosa, creó la primera casa de acogida para mujeres desfavorecidas (a la que se denominó en la época «Casa de Arrepentidas»), que aún hoy permanece en el convento de Santa Isabel, igualmente fundado por ella, así como el colegio anexo al que pueden acceder de manera gratuita sus hijos; curiosamente, este es el colegio en el que se han educado también los míos y con el que nuestra hermandad mantiene también, por circunstancias de rigurosa casualidad, una importante relación, al estar implicada en la obra social que desempeñan mediante el voluntariado que realizan los miembros del Grupo Joven, especialmente, en la época navideña.

                En el mismo reportaje, se explicaba convenientemente los requerimientos para la beatificación, que incluye una primera parte o proceso de las virtudes heroicas y el proceso de los milagros, causas que son llevadas por un Postulador y un Vicepostulador que, en el caso de la de Spínola, eran D. Ignacio Gordón del Cuvillo y D. José María Piñero Carrión respectivamente, ofreciéndose también datos de la situación en la que se encontraban las de los cinco candidatos y sus biografías.  En el caso del cardenal Spínola, la fase diocesana se había iniciado el 14 de mayo de 1927 y finalizó en febrero de 1943. Durante ese tiempo, en Sevilla declararon treinta y nueve testigos, incluyéndose como un síntoma de pobreza el que  escribiera sus pláticas en papeles recortados de las convocatorias de cultos que iba a predicar. En el año 1958, Roma estudió la validez del primer paso del proceso y se pasó al apostólico. Ya en esta parte son muchos más los testigos que deben declarar y es mucho más lento por su minuciosidad. Las virtudes heroicas fueron revisadas el 15 de febrero de 1987 por los teólogos y el 15 de marzo del mismo año la estudiaría el colegio de cardenales, de donde pasarían al Papa, que es quien debe firmar el decreto de «Venerable», con lo que el proceso queda clausurado hasta que se pruebe el milagro y se proceda, entonces, a la beatificación (3).

                Sin duda, la venida a Sevilla del Papa Juan Pablo II en 1982 tendría mucho que ver en que su proceso de beatificación  cobrara cada vez más entidad, como así se desprende de las palabras de Petit cuando, de nuevo, incluye a D. Marcelo Spínola en la nómina de beatos y religiosos sevillanos a los que se había propuesto para ser elevados a los altares, indicando que es inminente su declaración de «venerable» por el reconocimiento de sus virtudes heroicas. (Es lógico que el Santo Padre, tras su visita apostólica a Sevilla y a la Catedral, se lleve bien grabada la imagen del Cardenal Spínola, tan venerado) […]. Está terminado el proceso de un milagro, y hay otro ocurrido en Caracas, en fase de información previa. Podríamos asistir en Roma a su beatificación de aquí a un año o dos (4). Pero no sólo en Sevilla tendría que escuchar el Papa las aclamaciones hacia Spínola, ante cuyo sepulcro oró durante la visita a la catedral, pues también en Madrid oía a las niñas del colegio cercano a la Nunciatura que le gritaban «Juan Pablo, amigo, Spínola está contigo» cuando hacía uso del helipuerto. De ahí que mostrase un especial interés por su rápida beatificación, como recogía la noticia publicada el 10 de noviembre de 1983, junto a la que aparecía una breve glosa de su vida bajo el título «El Arzobispo mendigo»  y un relato sobre su preocupación por los temas sociales, firmados por Fernando Gelán (5), con ocasión de los cultos en acción de gracias por la declaración de las virtudes heroicas del venerable prelado hispalense, organizados por la Junta Pro-Beatificación.
El Sepulcro del Beato Spínola en la capilla de los Dolores de la Catedral de Sevilla.

Dicha Junta se había constituido  el 9 de marzo de 1983, presidida por el entonces arzobispo de Sevilla, monseñor Amigo Vallejo, estando representados  los estamentos religiosos, sociales y culturales de la ciudad y a la que se podía ver, al día siguiente,  en la portada del diario ABC, que la titulaba: Sevilla reza por el Cardenal Spínola, en una instantánea tomada en la capilla de los Dolores de la Catedral, donde está enterrado el cardenal (6). La lista completa de sus integrantes aparecía en un artículo interior (3) e incluía, además de personalidades religiosas del arzobispado, el cabildo metropolitano o el seminario, a  José Hernández Díaz, presidente de la Real Academia de Bellas Artes,  Francisco Morales Padrón, director de la Real Academia de Buenas Letras, Eloy Domínguez Rodiño, secretario de la Real Academia de Medicina, el padre ministro provincial de los Franciscanos, la madre general de las Esclavas del Divino Corazón, los hermanos mayores de las hermandades del Gran Poder, la Macarena y la Soledad de San Lorenzo, una representación de las familias Spínola y Maestre, entre otros y diversas personas a título individual, como Francisco Gil Delgado, José María Javierre, Nicolás Jesús Salas,   hermanas Concepción Montoto y Rosario Callo, todos los obispos de Andalucía y Extremadura, el cardenal Bueno Monreal, la Universidad de Sevilla, la Asociación de la Prensa y dos estudiantes de Derecho de la Universidad de Sevilla, entre otros. Los objetivos fundamentales de esta junta eran elevar el proceso a la Santa Sede, una vez fuera declarado venerable, promover la figura del cardenal mediante charlas y conferencias donde se diera a conocer su vida y sus escritos, así como la devoción a Spínola, de quien dijo Monseñor Amigo en su alocución que subir al cardenal Spínola a los altares es subir la pobreza, el amor y la caridad (3).

  En marzo de 1986, se publicó la noticia que tantos estaban esperando: Los médicos del Vaticano aprobaron un milagro del cardenal Spínola, acontecido en diciembre de 1940 en la persona de la religiosa de las esclavas Antonia Sánchez, en religión Hermana Encarnación, afectada por un cáncer de mama y a quién el doctor Recasens había prescrito una intervención urgente, dada la gravedad del tumor. La Hermana Encarnación prefirió encomendarse, junto a toda la Congregación, a su fundador y había comenzado la novena pidiendo su curación; las religiosas habían solicitado que se demorase la intervención hasta el final de la novena, dado que en esos días no había sitio en la clínica donde se iba a realizar la operación para el ingreso de la Hermana Encarnación.  Al tercer día de estar rezando con fe inmensa, la religiosa se dio cuenta de que estaba completamente curada, certificando los doctores Recasens y Dorronsoro que en dicha curación no había existido terapia alguna. Por tanto, éste venía a culminar el proceso por el que D. Marcelo ya había sido nombrado Venerable, el 24 de septiembre de 1983 (7).  Días más tarde, se publicaba otro artículo en el que, además de recordar las fechas principales del proceso, se indicaba la vinculación especial que el cardenal había tenido con diversas entidades sevillanas, entre las que se incluía El Correo de Andalucía, del que fue fundador, y la Hermandad de la Divina Pastora de Cantillana, y se confirmaba que su beatificación tendría lugar en el mes de marzo (8).
La Basílica de San Pedro del Vaticano, durante la ceremonia
de Beatificación.

  A partir de entonces, se comenzaron los preparativos para la ansiada beatificación, iban apareciendo de manera más o menos regular noticias y reportajes sobre la vida y obra del cardenal – como el artículo que recordaba su entrada en la diócesis sevillana como arzobispo el 13 de febrero de 1896, en carroza de gala de la Infanta María Luisa, con criados a la Federica que la Ilustre Dama puso a su disposición para que llevase a cabo su primer paseo arzobispal (9),  la portada que le dedicara el diario ABC con ocasión de la visita del Nuncio de Su Santidad, Monseñor Tagliaferri a Sevilla en diciembre de 1986, la Tercera firmada por Monseñor Amigo  o la curiosa historia biográfica ilustrada por Summers (10) - y se fueron sucediendo numerosos actos en los meses previos y posteriores a la misma.

La Congregación de las Esclavas, que fundara Spínola, promovió diversos cultos en homenaje al cardenal, como el celebrado el 16 de enero de 1987, día de San Marcelo, donde una vez finalizada la misa ante su sepulcro, realizaron la tradicional ofrenda floral; la grabación de un video o la realización de una biografía y asumió desde un primer momento, en colaboración con el Arzobispado, la preparación del viaje oficial para acudir a Roma. Para ellas, éste era, evidentemente, un viaje especial puesto que irían en peregrinación jóvenes de todos los colegios que la congregación tiene en España y culminaría una antigua ilusión ya que la organización del viaje a Roma es la plasmación concreta del objetivo, el esfuerzo y el aliento que siempre, desde hace sesenta años, impulsó a la Congregación de las Esclavas: la beatificación de don Marcelo. Este objetivo, ver al fundador en los altares, ha estado siempre presente en el Instituto. Como dato expresivo de esta realidad podemos señalar el hecho de que durante años generaciones de novicias han ido bordando un alba preciosa, con todas las insignias papales, para el día que beatificaran a don Marcelo. Esta alba magnífica, de tela preciosa y profusamente bordado, será entregado al Papa para que lo lleve en la ceremonia de la beatificación. Durante generaciones, las Esclavas han ido creciendo, formándose con una frase motor de su esperanza y trasfondo de su ilusión: «Cuando vayamos a Roma…». Esa ilusión se hará pronto realidad (11).
Las hermandades del Gran Poder y la Macarena organizaron también un viaje conjunto, que el Banco Meridional financiaba hasta en 24 meses, y numerosas agencias de viajes ofrecían viajes en autocar, tren o avión, con precios que oscilaban entre las 38.500 a las 105.000 pta., dependiendo del medio elegido y la posibilidad de realizar circuitos de diversos días de duración; algunas de ellas garantizaban las entradas a la ceremonia de la beatificación. Del análisis de los anuncios publicados desde enero a marzo se puede intuir una cierta rivalidad, dado el abanico diferente de precios, las facilidades otorgadas y la competitividad, especialmente con el viaje oficial, a tenor de la aclaración que hubo de hacer la congregación y de la carta al director que motivó la misma, firmada por un directivo de una de las agencias (12).

El Beato Juan Pablo II, fue quien en 1987, proclamó
beato a Don Marcelo Spínola y Maestre, en la
imagen lo vemos en la ceremonia de la
beatificación, de la cual se han cumplido los 25 años.
                Había que cuidar también especialmente las cuestiones protocolarias en cuanto a la presencia de autoridades españolas en el acto.  En el aspecto eclesiástico, el arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, designó como delegado episcopal para todos los asuntos relacionados con la beatificación al canónigo Francisco Gil Delgado y a la religiosa Concepción Montoto, de las esclavas del Divino Redentor, como secretaria de la delegación que le acompañaría a Roma (13). En el aspecto político, las cosas no fueron tan fáciles, puesto que la prensa del momento recogía la responsabilidad del Presidente del Gobierno y del Ministro de Justicia de acudir personalmente o debidamente representados, dado que en la misma ceremonia se beatificarían igualmente al fundador de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, Manuel Domingo y Sol y a tres religiosas carmelitas de Guadalajara, mártires de la Guerra Civil y se temía en el Vaticano que Felipe González y Fernando Ledesma pudieran romper la tradición con la disculpa de no querer participar en los honores rendidos a los primeros mártires de la guerra civil, lo que se contemplaría como una ofensa en los círculos católicos (14).  Ninguno de los dos estaría presente, pero en contra de los rumores y ante el malestar expresado por las más altas esferas vaticanas, sí hubo delegación gubernamental, integrada por Leopoldo Torres, vicepresidente primero del Congreso y diputado por Guadalajara, el embajador ante la Santa Sede, Gonzalo Puente Ojea, directores generales de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia y de Relaciones con la Santa Sede y los alcaldes de Guadalajara y Tortosa (15, 16). La ausencia del Presidente y otros miembros del gobierno tuvo un amplio eco en la prensa italiana y algunos periódicos como “La Nazione” o “Il Giorno” la calificaron como una descortesía, a la vez que alababan la actitud prudente del Papa al no haberse referido a ella ni a otras cuestiones políticas en su homilía (17). Para algunos, esta cuestión se podría haber saldado si hubiera acudido el presidente del Senado, dado que Spínola había sido senador representando al clero por la provincia eclesiástica de Granada, en el año 1886 (11, 18). 

     Quien no dudó, en cuanto a la necesidad de su presencia en tan significativo acto para la ciudad de Sevilla fue su alcalde, el también socialista Manuel del Valle, que acudiría a Roma, en compañía de su esposa y de los portavoces de los distintos grupos políticos, presentes en aquel momento en el ayuntamiento: Guillermo Gutiérrez (PSOE), María Dolores Meléndez (AP) y José María Ferre (PDP), acompañándoles igualmente el gobernador civil, Alfonso Garrido. La delegación municipal no viajaría directamente a Roma sino que se trasladaría desde Nueva York, donde había estado, desde el día 22 de marzo, promocionando la Expo-92 (19). El alcalde y su mujer, María Luisa de Pedro, pudieron cumplimentar personalmente al Papa, como muestra la imagen publicada en el diario ABC, en la que aparecen ambos de rigurosa etiqueta, él con frac y ella ataviada con mantilla negra (20).

    La beatificación de Spínola tuvo también una especial repercusión en el mundo de las cofradías sevillanas, dado que el cardenal había sido benefactor y estado especialmente vinculado a varias de ellas, como se detallaba minuciosamente en los extensos reportajes monográficos realizados por Juan Carrero y publicados en el diario ABC (21). Durante su etapa como párroco en la iglesia de San Lorenzo, Spínola contribuyó a que la Hermandad de La Soledad pudiera recuperar el esplendor perdido tras una época de notable crisis, por lo que fue nombrado hermano mayor honorario en 1897; aprobó las reglas de la Hermandad de San Roque y Santa Cruz y la fusión de la Hermandad del Prendimiento  con la de San Andrés, concediendo el permiso para su traslado a la capilla de la calle Orfila y renovó igualmente las reglas de la Hermandad de los Negritos. Mantuvo también una estrecha relación con la Hermandad de la Macarena pues, además de bendecir la capilla de la Virgen de la Esperanza en el templo de San Gil, hizo posible la concordia entre esta hermandad y la del Gran Poder el 24 de marzo de 1903. Pero, sin duda, su mayor y especial vinculación se estableció con la Hermandad del Gran Poder pues, prácticamente al año de su llegada a la feligresía, ingresó como hermano de la cofradía en marzo de 1872 y pronto pasó a ser su director espiritual, cargo que mantuvo hasta que fue trasladado como obispo de Coria (Cáceres) y posteriormente de Málaga, y que recuperó con su vuelta a Sevilla, ya como arzobispo, aprobando las nuevas reglas de la hermandad el 22 de febrero de 1899 y fue nombrado hermano mayor honorario.
La Imagen del Señor del Gran Poder, fue elegida en 1987, para presidir
el Viacrucis del Consejo general de Hermandades y Cofradías de Sevilla, El
Cardenal Spínola profeso una gran devoción a esta veneradísima imagen.

    De ahí que no fuera casualidad que el Señor del Gran Poder fuese ese año la imagen elegida para presidir el via-crucis de las hermandades, aunque no aparecía entre las  que se barajaban como candidatas en un principio (Cristo Yacente del Santo Entierro, Cristo de la Salud de San Bernardo y del Descendimiento de la Quinta Angustia), puesto que ya había salido con anterioridad y este hecho era insólito, por lo que su designación no fue hecha pública hasta veinticuatro horas después, a petición del hermano mayor pues no quería comprometerse hasta obtener el beneplácito de su cabildo de oficiales (22). Otros hechos excepcionales fueron que el Señor saliera con una túnica bordada del siglo XIX, la denominada «de las espinas» obra de Teresa del Castillo, en lugar de la lisa habitual, que se efectuaran estaciones frente al colegio de las Esclavas (segunda) y ante el mausoleo del cardenal en la catedral (decimotercera) y que se hubiera trasladado la salida al día 23 de marzo y no se realizara el primer lunes de Cuaresma como era y es costumbre. De esa manera, la ciudad -  que acudió de manera multitudinaria a presenciar el recorrido, lo que hizo que el cortejo penitencial  entrase en la catedral con un gran retraso - y el mundo cofrade rendían su especial homenaje y serviría para recordar el suceso acaecido en mayo de 1901 cuando Spínola enfermó gravemente de tifus, sus diocesanos prometieron oraciones en petición de una rápida mejoría y los cofrades del Gran Poder, en pro de su querido padre espiritual, elevaron una emocionada súplica: «Jesús del Gran Poder, si es necesaria una víctima escógela entre nosotros, pero salva al padre, aunque sea preciso sacrificar alguno de sus hijos» (21).

      Durante toda la Cuaresma, aparecieron diversos escritos en la prensa diaria alabando las virtudes del cardenal, su lealtad a Dios y coherencia de vida, su enseñanza y compromiso con las necesidades sociales de su tiempo y sus circulares acerca de la liturgia y relación con las distintas manifestaciones populares, especialmente con la Semana Santa donde, lejos de buscar cualquier confrontación, mediaba en la solución de conflictos y exhortaba al buen desarrollo de los actos públicos cuando escribía: «Nos referimos a las procesiones que suelen convertirse en espectáculo, y quizá, lo que es todavía más doloroso, en verdadero escándalo, en tal manera que no ha faltado quien haya creído que debían prohibirse en absoluto. No participamos nosotros de tal parecer, sino antes, estimamos que son útiles estos actos de religión por más de un motivo; pero juzgamos deber imprescindible hacer cuanto a nuestro alcance está a fin de evitar las irreverencias, los abusos y los excesos, que con ocasión de las procesiones suelen cometerse aun por los mismos que más interesados se hallan en su esplendor y lustre, como son los miembros de las Hermandades» (23,24).

                Todas estas cofradías sevillanas, vinculadas de una u otra manera al cardenal Spínola, celebraron cultos extraordinarios e hicieron su recorrido procesional ese año portando algún elemento o insignia especial en su honor, como la de la Soledad de San Lorenzo, para cuya realización donó su capa cardenalicia Bueno Monreal.  Esta misma hermandad celebró la función principal de su quinario el día 8 de marzo, acudiendo expresamente a Sevilla, para predicar en la misma, monseñor Ángel Suquía, cardenal-arzobispo de Madrid-Alcalá y en aquel momento recién elegido presidente de la Conferencia Episcopal española, quien llevó durante la celebración litúrgica un antiguo pectoral que había pertenecido a Spínola y a él dedicó la mayor parte de su larga homilía (25).  También se produjo alguna circunstancia curiosa como fue el que cinco nazarenos de la Macarena acompañaran al Señor del Gran Poder hasta la Catedral y que una representación del Gran Poder hiciera estación de penitencia con la Macarena. Asimismo, diversos miembros de las corporaciones de todas estas hermandades acudieron a Roma para la beatificación.
Fray Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo de Sevilla, y S. S. Juan Pablo II, durante
la beatificación de Don Marcelo.

      Pero no sólo las hermandades sevillanas de penitencia se unieron a las autoridades eclesiásticas y civiles y a las representaciones de los colegios de las Esclavas, la Hermandad de la Divina Pastora de Cantillana, cuya estrecha vinculación con el cardenal Spínola es sobradamente conocida y se ha tratado de manera extensa en otros artículos de esta misma revista, también quería y tenía que estar presente en tan magno acontecimiento. Por ello, el lunes 23 de marzo, salió de la Parroquia de Cantillana el simpecado de la Divina Pastora que encabeza la  peregrinación de la hermandad a la beatificación del cardenal Spínola. Los dos autocares que componen la peregrinación pastoreña fueron despedidos con repiques de campanas y cohetes en la plaza del Llano.

       Con motivo de la beatificación, la Hermandad de la Divina Pastora, muy vinculada al cardenal Spínola que fue hermano mayor perpetuo, entregará a Su Santidad Juan Pablo II un relicario en plata de ley con la imagen de la Divina Pastora de Cantillana, realizado en los talleres de Villarreal. La hermandad, que ha mantenido vivo el recuerdo a Don Marcelo, colocará desde el domingo un lienzo con su imagen, que recibirá culto en la parroquia (26).

                En dicho viaje, el grupo de la Hermandad de la Divina Pastora visitó la basílica de San Francisco de Asís y el sepulcro del santo. La Hermandad de Cantillana tiene el título de franciscana.  La hermandad dejó como recuerdo en dicho templo un cuadro con la efigie de la Divina Pastora (27).
    Esta extensa representación de nuestra hermandad se integraba así con los miles de peregrinos que contribuyeron a que el día 29, en la plaza de San Pedro de Roma, se viviera una auténtica fiesta española, como pusieron de manifiesto la mayoría de diarios españoles e italianos del momento.  Desde el día anterior a la beatificación, en la prensa iban apareciendo distintos reportajes que explicaban cómo sería la ceremonia y servirían para elevar los ánimos tanto de los allí congregados como de los lectores que seguirían la misma desde nuestro país. Algunos de ellos constataban la llegada de un total de mil setecientas educandas de las Esclavas, lo que se ha llamado «Juventud Spínola». Las jóvenes de Sevilla y Huelva se unieron en Córdoba con las procedentes de Málaga hasta formar un tren de Juventud Spínola de dieciocho vagones, que culminó su trayecto en Barcelona, desde donde las jóvenes continuaron a Roma en autocares. La organización de esta peregrinación de juventud puede considerarse perfecta. Igualmente, informaban de que los peregrinos de toda España, acogidos a los distintos viajes del programa oficial, han recibido una biografía del cardenal Spínola, profusamente ilustrada con fotografías. Se titula «Imágenes de la fe» y ha sido realizada por la hermana Concepción Montoto y prologada por el Arzobispo de Sevilla, Monseñor Amigo. Asimismo todos llevan un distintivo de la beatificación con la imagen del cardenal Spínola. También reflejaban que el sábado, a las ocho de la mañana, había partido del aeropuerto sevillano el vuelo chárter denominado «especial sacerdotes» en el que, además del público en general, viajaron hasta Roma numerosos religiosos y miembros de los medios informativos. Encabezaban este viaje, cuyo regreso a nuestra ciudad está previsto para el martes, el arzobispo de Sevilla, monseñor Amigo, y los obispos de Málaga, Ramón Buxarráis; de Cádiz, Antonio Dorado; de Jerez, Rafael Bellido; de Guadix, Ignacio Noguer; de Huelva, Rafael González Moralejo; de Badajoz, Antonio Montero, y de Coria-Cáceres, Jesús Domínguez (28).

                Monseñor Buxarráis había hecho pública días antes, una pastoral titulada «Las huellas de un santo por tierras malagueñas», donde realizaba una semblanza de don Marcelo Spínola, centrándose especialmente en los diez años en que ejerció su ministerio episcopal en Málaga.[…] Afirma monseñor Buxarráis en su pastoral que al igual que en Coria don Marcelo visitó Las Hurdes, que no habían conocido jamás a un obispo, en Málaga sus primeras visitas fueron a los pueblos más lejanos, como los de la Axarquía o la Serranía. […] Su generosidad se hizo patente cuando el terremoto o el cólera asolaron zonas de la diócesis y recabó todas las ayudas, incluso de los propios sacerdotes, que cedieron el diez por ciento de la exigua ayuda económica que percibían.

           En aquellas fechas Málaga vivía unas situaciones socio-económicas difíciles, de suma pobreza. Y refiere monseñor Buxarráis en su pastoral que don Marcelo fue de los pocos españoles capaces de percibir las urgencias sociales de la época. Él escuchó de boca de los afectados las situaciones de hambre e injusticia. Cita la pastoral palabras textuales del cardenal: «No desconocemos que el obrero se queja a menudo con razón de la conducta usada para con él por el capitalista, que, codicioso de ganancia, lo explota cual si fuese una máquina a la que no se da más que aceite y sebo para que se mueva ligera y funciones con perfección». Junto a la denuncia hizo lo posible por remediar la necesidad existente, creando un servicio de comidas gratuitas y un asilo para cobijar a los que no tenían techo (29). Creo que sobran todos los comentarios, pero considero que, en el contexto actual, no pueden ser más vigentes las palabras de Spínola y su vida de hombre valiente, humilde y solidario, debería ser también un ejemplo para todos y cada uno de nosotros.
Relieve de plata de ley con la Imagen de la Divina Pastora
de Cantillana, fue el obsequio al Papa Juan Pablo II,
de la Hermandad pastoreña, con motivo de la
beatificación de su Hermano Mayor perpetuo.

     No es de extrañar, por tanto, que el día de la beatificación se pudieran leer frases como ésta: Puede decirse, sin temor a error, que es el momento de Spínola… (30). Ese momento llegaría en la mañana del domingo 29 de marzo de 1987, una mañana que amaneció nublada y lluviosa aquí en Roma, lo que, sin embargo, en ningún momento restó esplendor y luminosidad a la jornada litúrgica que vivieron los peregrinos españoles que, desde las siete y media fueron ocupando la Basílica de San Pedro, llevando muchos de ellos la edición especial en español que «L’Obsservatore Romano» había realizado el día anterior.  A las nueve y media en punto partió desde la puerta principal de la Basílica, la procesión de entrada presidida por Su Santidad el Papa, quien revestido con los ornamentos pontificales se dirigió al gigantesco baldaquino central, obra, al igual que la Cátedra y la plaza de San Pedro, del genial arquitecto napolitano Gian Lorenzo Bernini. Juan Pablo II bendijo, antes de dirigirse al altar, a los fieles que se hallaban en las primeras filas. […] Tanto en la balconada de la plaza de San Pedro como en el interior de la Basílica, figuraban debidamente cubiertos los tapices con las figuras de los cinco nuevos beatos […]. Los peregrinos acogieron con aplausos la presencia del Papa en el altar antes de que diera comienzo la misa. Tras el rezo del kirie, se procedió a la ceremonia de la beatificación. Los obispos de la diócesis donde fallecieron los nuevos beatos solicitaron formalmente su elevación a los altares con una semblanza personal de cada uno de ellos. […]. Inmediatamente después, el Santo Padre pronunció en latín la fórmula de la beatificación y se descubrieron los tapices con los que los cinco venerables siervos de Dios subían definitivamente a la Gloria de Bernini.[…] Tras la liturgia de la palabra, Su Santidad el Papa Juan Pablo II pronunció una homilía en castellano. […] Especialmente emotivas fueron para los muchos sevillanos que nos hallábamos presentes en la ceremonia las palabras que el Sumo Pontífice dedicó en su plática a la figura del cardenal Spínola: «Elevamos hoy también a la gloria de los altares- dijo Juan Pablo II- al cardenal Marcelo Spínola y Maestre…Es una ocasión oportuna para agradecer al Señor el testimonio de Santidad de los que puso el Espíritu Santo como guardianes y pastores de la Iglesia, deseo destacar ante todo su confianza en el Señor, que fue el lema de su episcopado: ‘Todo lo puedo en Él’. Apoyado en esta confianza, logró brillar en aquellas virtudes que constituyen la gloria y corona de un obispo: la heroicidad en el cumplimiento sacrificado de sus deberes episcopales, el amor y entrega a los pobres desde el desprendimiento y la austeridad, la preocupación por la formación de los más humildes que le llevó a fundar la Congregación de las Esclavas del Divino Corazón para el apostolado de la educación de la juventud; su independencia eclesial por encima de divisiones y partidos siendo portador de paz y comprensión a la vez que defensor de la libertad de la Iglesia en el cumplimiento de su misión sagrada. Todo ello alimentado por un amor encendido a Jesucristo y revestido de una profunda humildad personal.

       Los padres de la Iglesia – siguió diciendo el Papa en su homilía – debemos ver en el nuevo beato un ejemplo, un aliento y una esperanza en el ejercicio del ministerio que se nos ha confiado. Por eso, la Iglesia se alegra por ser hecha realidad la Santidad excelsa de uno de sus abnegados pastores».
      Terminada la homilía, en el ofertorio de la misa, se procedió a la presentación de las ofrendas. Hasta el altar llegaron productos relativos a las vidas, obras y lugares donde nacieron los cinco españoles que acababan de subir a los altares. En el caso concreto del beato Marcelo Spínola, una pareja de jóvenes ataviados con trajes típicos andaluces ofrecieron vino, aceite y sal [] (30).

Cartel editado por nuestra Hermandad
para anunciar la peregrinación.
                Sin lugar a dudas, ese momento de la entrega a Su Santidad de los productos de las diócesis vinculadas a Don Marcelo fue uno de los más significativos de la ceremonia y se convirtió en la fotografía más difundida de todas, ilustrando la mayoría de los reportajes de los distintos diarios y ocupando la portada de diversas revistas de sociedad del momento y del diario ABC del lunes 30 de marzo. En ella, aparecen arrodillados ante el Papa una alumna de las Esclavas luciendo un bonito traje de flamenca y el director de esta revista y actual miembro de la Junta de nuestra hermandad, Florencio Arias Solís, ataviado con el traje corto y zahones, componiendo ambos una bella y romera estampa. Otro momento singular de la ofrenda fue aquel en que dos mujeres – una con mantilla española y otra con el típico kimono japonés – llevaron frutos y flores tropicales como símbolo de la expansión de las Esclavas del Divino Corazón por todo el mundo; finalmente, dos monjas de la Congregación ofrendaron el pan y el vino para la Eucaristía.
       Previamente, en la oración de los fieles, una hermana de las Esclavas leyó en su lengua vernácula – el japonés – una de las preces.

      Tras la comunión, distribuida por el Papa y por los obispos y sacerdotes concelebrantes, el Santo Padre impartió la bendición a los fieles y peregrinos y dio por finalizada la ceremonia de la beatificación (30).
     Esta ceremonia fue calificada como insólita ya que desde 1622, año en que fueron declarados santos Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola, Francisco Javier e Isidro Labrador,  no se había visto en Roma algo semejante, puesto que con el Papa concelebraron siete cardenales,  diez arzobispos, veinticuatro obispos y seiscientos treinta sacerdotes de nuestro país, según la crónica del diario ABC, aunque las cifras difieren según otras fuentes (31).

    Juan Pablo II volvió a saludar de nuevo a los españoles y sevillanos congregados en Roma durante el acostumbrado rezo del Angelus en la plaza de San Pedro… Igualmente pronunció unas palabras en castellano en las que volvió a recordar a los cinco españoles beatificados. Y todo esto en medio de un inmenso júbilo animado por cantes y bailes por sevillanas entre las que no podían faltar las dedicados al beato Marcelo Spínola ni tampoco aquellas otras que el Papa recuerda con tanto cariño desde la visita que realizó a Sevilla en 1992 «No te vayas todavía…» (30).

La beatificación de Spínola se produjo a las diez y cinco de la mañana, mientras y a esa misma hora, en Sevilla repicaban las campanas de la Giralda en señal de júbilo y a continuación se oficiaba una misa al pie del sepulcro del cardenal en la catedral, presidida por D. Eulogio Hernández Bastos, presidente en funciones del Cabildo Catedral (32). Se cumplía así lo que había dejado escrito monseñor Amigo, antes de partir para Roma, en un texto titulado «Enhorabuena Sevilla»: «Y repicarán las campanas de la Giralda. Desde el cielo, don Marcelo, ya en ese momento el Beato Spínola, mirará a su querida Sevilla. Pero no verá la Giralda, ni el Parque de María Luisa ni el barrio de San Lorenzo, tan lleno con sus amores, sino que contemplará con cariño inmenso el alma y la vida de los hombres de Sevilla. Porque ellos, los sevillanos son quienes le ayudaron a ser hoy bienaventurado. La caridad es así: convierte en santo a quienes la practican. Y don Marcelo fue hombre lleno de caridad y del espíritu de Dios que, después de querer con toda el alma a sus hermanos los hombres, se fue a vivir para siempre con Dios en el cielo».

        En el texto señala monseñor Amigo que Spínola fue nuestro obispo y nuestro limosnero, y felicita a Sevilla y a su Iglesia: «Enhorabuena porque Dios te bendice en la santidad de tus hijos. Porque te hiciste misericordia en el hombre misericordioso. Porque nos enseñas a practicar la justicia en el hombre justo» (33).
Los peregrinos pastoreños en la plaza de San Pedro, el día de la beatificación.

El día siguiente a la beatificación se celebró en Roma, a las siete de la tarde, una misa de acción de gracias en la Basílica de Santa María sopra Minerva. Presidió la concelebración monseñor Carlos Amigo Vallejo y la procesión de entrada, mientras  se cantaba el nuevo himno de Don Marcelo, con letra y música de Maximino Carchenilla, la componían parejas de alumnas de las Esclavas ataviadas con los trajes típicos de todas las regiones donde la Congregación tiene centros. La misa finalizó con una apoteosis mariana, ya que la figura de Don Marcelo estuvo muy unida a la Virgen, y estarán presentes todas las Vírgenes Patronas de las ciudades donde radican las Esclavas.

Siguiendo la costumbre de hacer al Santo Padre un obsequio con motivo de la beatificación, la Congregación de Esclavas, entre otros valiosos regalos, ha ofrecido al Papa treinta cálices y copones, que el Pontífice suele donar a misiones, y otras tantas albas y casullas (30). Además de estos regalos, el Papa recibió una imagen de la Virgen del Pilar en plata que perteneció a D. Marcelo y le entregó María Lourdes Díaz Trechuelo, sobrina del cardenal, en representación de la familia Spínola y especialmente de su madre, Soledad López-Spínola Vila, marquesa de Spínola y sobrina nieta del cardenal, que no pudo trasladarse a Roma debido a su avanzada edad (34). También, y como elemento anecdótico, el Papa pudo probar la repostería sevillana típica de las Semana Santa, pues la casa Ochoa le hizo llegar, a través de un familiar, un surtido de torrijas y pestiños (35).

Después de la beatificación se fueron haciendo públicas algunas demandas de determinados colectivos para homenajearle, como fue la petición del entonces concejal de Alianza Popular en el ayuntamiento de Sevilla, Manuel García, para que se erigiera una estatua del cardenal Spínola dado que no existía ningún monumento en la ciudad que le recordara, proponiendo que la estatua presidiera la plaza de San Leandro, de cuya parroquia fue titular (36) y se fueron celebrando diversos actos en acción de gracias, como el triduo en la hermandad de los Negritos y la conferencia de Pedro Muñoz González sobre «Vivencia de un hermano de los Negritos en la beatificación del cardenal Spínola», celebrados a primeros de abril y finales de mayo respectivamente; o la misa en el patio del colegio de las Esclavas, presidido por el tapiz de cuatro metros con la imagen de D. Marcelo que fue colocado en el altar de Roma el día de su beatificación, a la que siguió la actuación de un conjunto coral, el día 21 de mayo, en el que se conmemoraba el 123 aniversario de la ordenación sacerdotal del cardenal; y el programa «Hoy mismo» de TVE Andalucía trató en extenso la beatificación de Spínola, completando así las emisiones especiales que tanto a través de la televisión como de la radio, se habían dedicado al cardenal, así como fascículos independientes en algunos diarios (37).

La Hermandad de la Divina Pastora de Cantillana también rindió un homenaje al cardenal durante todo el año 1987, iniciado con la edición de un folleto de gran interés y valor con motivo de la beatificación del cardenal Spínola, bajo el título «La Divina Pastora de Cantillana y el Cardenal Spínola». Esta publicación contempla, junto a escritos del nuevo beato sobre la Divina Pastora, distintos testimonios de la visita que el Venerable Spínola efectuó a Cantillana con ocasión de las fiestas pastoreñas del año 1900, tras las que quedó vinculado a la Hermandad como hermano mayor perpetuo. 
                                                                  
Sobre esta asistencia a las tradicionales fiestas de septiembre, se relata que Marcelo Spínola y Maestre fue recibido en olor de multitud al entrar en Cantillana cruzando el Guadalquivir en la ya legendaria barca-puente que se utilizaba entonces, hospedándose en una cómoda mansión del siglo XIX, situada en la actual calle Real, que era el domicilio de María del Patrocinio Morillas, una destacada devota de la Divina Pastora y miembro de la junta directiva de la hermandad.

Altar que se instaló junto al retablo de la Divina Pastora,
con motivo del triduo de acción de gracias que se
celebró en el mes de junio.
En la víspera de la fiesta de la Divina Pastora, el entonces arzobispo de la Diócesis presenció el Santo Rosario, costumbre fundacional de la hermandad, que se desarrollaba entonces prácticamente igual que en la actualidad, salvo que iba acompañado por orquesta con coro que cantaba avemarías y plegarias a la Virgen y que hacía su salida de la parroquia más temprano para regresar a ella antes de que comenzasen los cultos de la novena.

El 8 de septiembre, festividad de la Natividad de Nuestra Señora y el día grande de los pastoreños, Marcelo Spínola ofició la solemne Función Principal de Instituto, conservándose aún las líneas maestras del sermón que predicó. Por la tarde, la tradicional procesión de la Pastora sufrió en su recorrido ese año una ligera modificación en honor del ilustre visitante para que pasara por su residencia de la calle Real.
Ni que decir tiene que en la Hermandad pastoreña de Cantillana la satisfacción es grande por esta reciente beatificación a cuya ceremonia en Roma peregrinó una representación de la misma, pues en verdad es importante el cariño y la veneración que se le profesa. Por otra parte, hay que indicar que en la última modificación de las reglas de la Hermandad para adaptarlas al nuevo Código de Derecho Canónico y a las disposiciones diocesanas sobre la materia se introdujeron al comienzo de las mismas unas palabras del cardenal Spínola dedicadas a la Virgen y un apartado referente a cultos donde textualmente se indica: «La Hermandad recomienda la devoción privada al Venerable Spínola y se compromete una vez beatificado a adquirir una imagen suya para el culto público en la parroquia y también para dedicarle un triduo anualmente ante el camarín de la Divina Pastora» (38).
                Igualmente, la hermandad realizó una peregrinación a la Catedral de Sevilla para asisitr a la misa que se celebró ante el sepulcro del cardenal en acción de gracias por su beatificación y las fiestas pastoreñas de ese año 1987 se dedicaron a Spínola, como ya se trató en extenso, en esta misma sección, en el número correspondiente al año pasado (39).

                El mes de septiembre de 1987 fue un mes marcado por la beatificación de Spínola no sólo durante los cultos de la Hermandad de la Divina Pastora de Cantillana. El día 16 tuvo lugar, en la sala de la Caja de Ahorros Provincial San Fernando de Sevilla de la calle Chicarreros, la presentación del libro «Consagrados a Dios, servidores del mundo», que recoge la espiritualidad sacerdotal y la acción pastoral del beato Marcelo Spínola. Su autor, Antonio Granado era canónigo de la Catedral y Secretario del arzobispo, de ahí que monseñor Carlos Amigo, que había realizado el prólogo, presidiera el acto de presentación y pronunciara las palabras de clausura del acto, en el que intervinieron para presentar la obra el director de la Oficina de Pastoral Diocesana, Carlos Ros Carballar, y la hermana Concepción Montoto, de las Esclavas del Divino Corazón. En palabras del propio autor, que ya había publicado anteriormente un folleto titulado «Siempre a punto para el bien» con ocasión de su proclamación como Venerable, «sobre el beato Spínola hay varias y buenas biografías y diversos trabajos, pero lo que a mi me ha ocupado ha sido la reflexión sobre don Marcelo sacerdote y pastor. Es decir, esa dimensión central de su vida, en la que se sacrificó, que indudablemente es riquísima y merecía una atención especial» (40).

                Al día siguiente, daba comienzo en la Catedral de Sevilla el triduo de acción de gracias organizado por la Obra de la Palabra de Dios, que debía haberse celebrado en primavera, pero la inminencia de la Semana Santa primero y una posterior enfermedad del arzobispo después, retrasaron hasta esa fecha.  Estuvo presidido por una imagen de 1,55 m. del cardenal  que había realizado el escultor Antonio Borrego para que recibiera culto en la iglesia del colegio de las Esclavas. El día 17 predicó el vicario general del obispado de Cádiz, Ignacio Eguiza; el día 18 la homilía corrió a cargo del obispo de Coria, monseñor Jesús Domínguez y el tercer y último día intervino el obispo de Málaga, monseñor Buxarráis. El triduo finalizó con un solemne Pontifical que tuvo lugar el domingo 20 de septiembre a las doce de la mañana, presidido por el arzobispo, quien ensalzó en su homilía la figura del beato Spínola, caracterizada por su humildad, pobreza y santidad… Como única riqueza, don Marcelo quiso tener a Dios, la única riqueza del hombre creyente. En él se ha cumplido la profecía «Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los cielos…».
Este azulejo fue bendecido el 8 de Septiembre de 1987
al paso de la Virgen por la casa de los Palazuelos-morillas
(actualmente de la familia Sarmiento Solís) en la que se alojó
don Marcelo, aquel año al igual que hiciera en 1900
varió el itinerario de la procesión para  pasar por dicho lugar.

                Tras la Eucaristía, en la que actuó el Coro Polifónico de la Catedral, que ha intervenido en todos los cultos celebrados estos días, los Seises bailaron la danza «Altísimo Señor» en honor del beato Spínola, ante cientos de personas que abarrotaban la Catedral.
                La actuación de los Seises se celebró por especial acuerdo del cabildo catedral, ya que éstos sólo danzan en festividades especiales como el Corpus y la Inmaculada, entre otras.
                La función terminó con una procesión hasta el sepulcro de Marcelo Spínola, en la que numerosas personas portaban ramos de flores para hacer la ofrenda al sepulcro del beato. A esta función, asistieron familiares de Marcelo Spínola (41).
                Este solemne acto, en el que la Hermandad de la Divina Pastora de Cantillana también estuvo presente, constituyó la clausura del que podríamos denominar «año de Spínola» y será recordado igualmente como aquél en el que nuestra hermandad realizó su primer viaje a Roma. Un viaje, en el que tenía intención de participar pero circunstancias de índole familiar me lo impidieron. No obstante, veintidós años después, al recorrer con mis hijos algunos de los escenarios que fueron protagonistas del mismo, imaginé la emoción que se debió sentir y unas instantáneas de nuestra Divina Pastora de las Almas, con un ¡Viva la Pastora Divina! apresurado y a bolígrafo impreso al dorso, quedaron en algún banco de Santa María sopra Minerva y Santa María dei Trastevere, como particular homenaje de todos los miembros de mi familia, presentes y ausentes, a nuestro hermano mayor perpetuo.

Mª de las Mercedes Lomas Campos
Publicado en la revista Cantillana y su Pastora, nº 17, correspondiente al año 2012.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
1.- Gamito G. Sevilla los quiere santos. ABC. Sevilla. Domingo 2 de agosto de 1981, pp. 24-9.
2.- Hernández Díaz A. Spínola, hermano de la Santa Caridad. ABC. Sevilla. Lunes 30-3-87, p. 31.
3.- Silva A. El proceso de beatificación del cardenal Spínola se agiliza. ABC. Sevilla. Jueves 10 de marzo de 1983, p. 27.
4.- Petit AJ. Dieciocho sevillanos van camino de los altares. ABC. Sevilla. Jueves 4 de noviembre de 1982, pp. 23-4.
5.- Gelán F. El cardenal Spínola puede subir pronto a los altares. ABC. Sevilla. Jueves 10 de noviembre de 1983, p. 35.
6.- ABC. Sevilla. Jueves 10 de marzo de 1983. Portada, huecograbado p. 5.
7.- Gamito G. Los médicos del Vaticano aprobaron un milagro del cardenal Spínola. ABC. Sevilla. Jueves 6-3-86, p. 28.
8.- Gamito G. Es muy probable que el cardenal Spínola sea beatificado el próximo mes de marzo. ABC. Sevilla. Miércoles 8-10-86, p. 30.
9.- Gamito G. Hace noventa y un años que el cardenal Spínola entró en Sevilla como arzobispo. ABC. Sevilla. Sábado 14-2-87, p. 32.
10.- ABC. Sevilla. Domingo 7 de diciembre de 1986. El cardenal Spínola más cerca de los altares. Portada;  Amigo C. Don Marcelo Spínola, p.3;   Summers M. Érase una vez…El Cardenal Spínola, pp. 10-1;
11.- Gamito G. Sevilla tiene en Roma una cita con el cardenal Spínola. ABC. Sevilla. Domingo 7 de diciembre de 1986, pp. 50-1.
12.- Peregrinación. En la nota se aclara que la distribución de las invitaciones se hará exclusivamente a través de la organización técnica de la Secretaría de la Comisión organizadora de las Esclavas. ABC. Miércoles 14-1-87, p. 26 y Viaje a Roma, carta al Director firmada por Manuel Cabezuelo Holgado en la que dice textualmente: Se da el caso de que mi agencia ha organizado varios viajes a Roma, con motivo de este importante acontecimiento, sin vinculación alguna con las Esclavas, y naturalmente me siento perjudicado por la publicación de la referida nota.
     Se insinúa en dicha nota de que (sic) ellas son las distribuidoras exclusivas de las invitaciones para la beatificación, cuando saben muy bien que existen los conductos legales ante la autoridad eclesiástica para obtenerlas, independientemente de que no creo que se le niegue la entrada a la Basílica del Vaticano a ningún cristiano que lo desee. ABC.  Lunes  19-1-87, p. 10. Al margen de cualquier polémica sobre circunstancia ya pasada, parece evidente que D. Manuel no dominaba excesivamente el protocolo que envuelve a estos actos.
13.- S. L. Francisco Gil Delgado, delegado espiscopal para la beatificación del cardenal Spínola. ABC. Sevilla. Miércoles 14-1-87, p. 29.
14.- Madrid. El Gobierno no ha decidido su presencia en las beatificaciones de Roma. ABC. Sevilla. Viernes 13-3-87, p. 20.
15.- S.L. El alcalde viaja de Nueva York a Roma para la beatificación de Spínola. ABC. Sevilla. Viernes 27-3-87, p. 37.
16.- Redacción. El Gobierno, indeciso en enviar una delegación el 29 al Vaticano. La Vanguardia. Sábado 14 de marzo de 1987, p. 17; El divorcio del embajador en el Vaticano aumenta el malestar. La Vanguardia. Domingo 22 de marzo de 1987, p. 16.
17.- Martín S y agencias. Ayer se celebró en Roma una misa de acción de gracias por la beatificación de Spínola. ABC. Sevilla. Martes 31-3-87, p. 34.
18.- Ortuño V. Senador Spínola. ABC. Sevilla. Sábado 11-4-87, p. 14.
19.- S.L. El alcalde irá a Roma para la beatificación del cardenal Spínola. Sevilla. Martes 17-2-87, p. 33.
20.- ABC. Actualidad Gráfica. La gran fiesta de la fe cristiana. Sevilla. Lunes 30-3-87, p. 5.
21.- Carrero J. El cardenal Spínola y las hermandades (I). ABC. Sevilla. Sábado 21-3-87, p. 70-1; (y II ). Domingo 24-3-87, p. 100-1.
22.- S.C. El Gran Poder saldrá otra vez en el via-crucis de Cuaresma de las hermandades. ABC. Sevilla. Jueves 29-1-87, p. 35; S.C. Perfilado el itinerario del via-crucis con el Gran Poder. ABC. Sevilla. Miércoles 11-3-87; S.C. Multitudinaria asistencia al via-crucis del Gran Poder. ABC. Sevilla, Martes 24-3-87, p. 39. Remito también al lector a una bella y sentida Tercera de ABC, firmada por Antonio Colón el día 4 de marzo de 1987 y titulada «Sevilla en sus manos».
23.- Herrera J. La enseñanza de Spínola. EL Correo de Andalucía. 7-3-87, p. 16.
24.- Amigo C. Un cofrade ejemplar. El cardenal Spínola. El Correo de Andalucía. Cuaresma’87. Núm. 1. Marzo 1987.
25.- León JJ. Monseñor Suquía dedicó al cardenal Spínola su homilía en la Soledad de San Lorenzo. ABC. Sevilla. Lunes 9-3-87, p. 30.
26.- S.C. Peregrinos de la Divina Pastora de Cantillana asistirán en Roma a la beatificación de Spínola. ABC. Sevilla. Jueves 26-3-87, p. 35.
27.- Redacción. El Papa recibió un relicario con la imagen de la Divina Pastora. El Correo de Andalucía. 6-5-87, p.10.
28.- Gamito G. Miles de sevillanos asistirán hoy en Roma a la beatificación del cardenal Spínola y otros cuatro beatos españoles. ABC. Sevilla. Domingo 29-3-87, pp. 37-8.
29.- S.L. El obispo de Málaga dedica una pastoral al cardenal Spínola con motivo de su beatificación. ABC. Sevilla. Miércoles 18-2-87, p. 32.
30.- Carmona MJ. Sevilla, con Spínola, subió a la Gloria de Bernini. ABC. Sevilla. Lunes 30-3-87, pp. 36-7.
31.- En el artículo de Albert Escala, corresponsal en Roma de La Vanguardia, publicado el lunes 30 de marzo p. 19,  aparecen reflejados seis cardenales (los cuatro españoles, uno de Méjico y otro de Caracas); ocho arzobispos; 16 obispos y cerca de 500 sacerdotes. Los cuatro cardenales españoles a que hace referencia eran Suquía, Marcelo González, Jubany y Tarancón, según aparecía en el diario ABC del mismo día, p. 9.
32.- ABC. Actualidad Gráfica. La gran fiesta de la fe cristiana. Sevilla. Lunes 30-3-87, p. 4.
33.- S.L. Monseñor Amigo felicita a la ciudad de Sevilla con motivo de la beatificación de Spínola. ABC. Sevilla. Sábado 28-3-87, p. 32.
34.- Gamito G. La marquesa de Spínola, la pariente más directa del cardenal, no asistirá a la beatificación. ABC. Sevilla. Domingo 22-3-87, p. 43.
35.- Fernández Lérida A. La repostería sevillana de Semana Santa, cada año más demandada y conocida internacionalmente. ABC. Sevilla. Domingo 12-4-1987, p. 37.
36.- S.L. AP pide se erija un monumento a la memoria de Spínola. ABC. Sevilla. Jueves 9-4-87, p. 33.
37.- Cofradías. ABC. Sevilla. Martes 24-3-87, p. 38; Viernes 29-5-87, p. 38; S.L. Misa de acción de gracias por la beatificación de Spínola en el colegio de las Esclavas. Sábado 23-5-87, p. 37; Monge JM. En honor del beato Marcelo Spínola. El Correo de Andalucía. 23-5-87, p. 7; El Correo de Andalucía 3-4-87; S.L. El domingo día 15 el programa televisivo «Pueblo de Dios» estará dedicado al cardenal Spínola.  ABC. Sevilla. Miércoles 11-3-87, p. 33. Radio Sevilla. Programación especial. ABC. Sevilla. Domingo 5-4-87, p. 98. El Correo de Andalucía. Fascículo especial dedicado a la beatificación del cardenal Spínola. 30-3-87.
38.- Díaz JM. Cantillana. La Hermandad de la Pastora homenajea a Spínola. ABC. Sevilla. Domingo 26-4-87, p. 43.
39.- Díaz JM. Cantillana. Peregrinación de la hermandad de la Divina Pastora. ABC. Sevilla. Lunes 6-7-87, p. 28; Redacción. Las fiestas de la Pastora se dedican a Marcelo Spínola. El Correo de Andalucía. 4-9-87, p. 12; Redacción. Descubierto un azulejo para conmemorar la visita al pueblo del beato Spínola. El Correo de Andalucía. 18-9-87, p. 10; Lomas MM. Remembranza del año 1987: La ilusión de la primera vez. Cantillana y su Pastora. 2011; 16:
40.- S.L. Mañana será presentado un libro sobre la espiritualidad y la acción pastoral del cardenal Spínola. ABC. Sevilla. Martes 15-9-87, p. 41; Martín Sarmiento A. «Servidores del mundo»: un libro sobre el beato Spínola. El Correo de Andalucía. 16-9-87, p. 13;  Redacción. Presentado el libro sobre Spínola. El Correo de Andalucía. 18-9-87, p. 6; Gamito G. Antonio Granado: «Mi libro sobre el beato Spínola es una reflexión sobre su acción pastoral». ABC. Sevilla. Viernes 18-9-87, p.33.
41.- Gamito G. Antonio Borrego ultima la imagen del cardenal Spínola para la iglesia de las Esclavas. ABC. Sevilla. Sábado 14-3-87, p. 36; Redacción. Los Seises clausuran los cultos en honor al beato Spínola. El Correo de Andalucía. 21-9-87, p. 5; Actualidad gráfica. Los seises bailaron en honor del beato Spínola. ABC. Sevilla. Lunes 21-9-87, p. 5.