Se trata de una bella pintura al temple situada en el interior de la capilla sacramental de la Iglesia de san Sebastián de Marchena (Sevilla), que fue redecorada en 1963 por el pintor sevillano Rafael Rodríguez, conocido posteriormente por sus murales en la Basílica de la Macarena y por ser hermano de Juan Antonio Rodríguez, quien en 1957 había pintado también a la Divina Pastora de Cantillana para el lienzo que preside la ermita pastoreña de Los Pajares. Rafael Rodríguez pertenece a la llamada continuación académica sevillana, es decir, la pervivencia de las formas realistas barrocas. Recrea una pintura decorativa, de brillantes colores, bien rematados por líneas negras, con dibujo preciso y estudiado pero algo fría.
Antonio López Hernández
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